Jesús Faría

Articulos

  • Emergencia

    La actual crisis económica que vive nuestro país, como resultado de los ataques desestabilizadores contra nuestra economía, el derrumbe estrepitoso de los precios   petroleros y del agotamiento extremo del modelo rentistas y dependiente, ha provocado un nuevo deslinde de las fuerzas que pugnan por el poder político en nuestro país.

    Las fuerzas oposicionistas  de derecha, que conquistaron la Asamblea Nacional (AN) con las promesas demagógicas de eliminar colas y resolver el problema de la inflación, pretenden obstruir la aplicación de medidas económicas absolutamente necesarias para proteger al pueblo  ante la crisis y recuperar el crecimiento productivo.

    Se evidencia como cierta nuestra denuncia: Buscaban una mayoría en la AN para convertirla en centro de confrontaciones institucionales y desestabilización económica.

    El 23 de enero de 1958 la más amplia unidad popular logró derrocar una dictadura nauseabunda. Después de ello, los que hoy hacen oposición, traicionaron el espíritu y programa de ese movimiento popular para instaurar el régimen puntofijista decadente, represivo y entreguista.

    Desde aquellas batallas populares han transcurrido 58 años y se continúan reproduciendo las grandes confrontaciones entre las fuerzas populares y las de la derecha, que han definido el destino histórico de la Patria.

    El presidente Nicolás Maduro ha convocado al diálogo y la unidad nacional para conjurar la crisis y las políticas golpistas. El pueblo movilizado y unido, impulsando el programa revolucionario del comandante Hugo Chávez, entre cuyas tareas destaca la estrategia de recuperación económica, será el factor decisivo para derrotar el fatalismo que ha enterrado los esfuerzos redentores a lo largo de nuestra historia bicentenaria.

  • Elevar las exportaciones

    Una de las tareas pendientes más importantes de la estrategia de reimpulso productivo consiste en elevar las exportaciones no petroleras. El dramático desplome de los precios petroleros ha revelado una vez más el agotamiento histórico de nuestro modelo económico rentístico, subdesarrollado y dependiente. Se crea con esta situación una dura restricción externa: falta de divisas [...]

    Una de las tareas pendientes más importantes de la estrategia de reimpulso productivo consiste en elevar las exportaciones no petroleras.

    El dramático desplome de los precios petroleros ha revelado una vez más el agotamiento histórico de nuestro modelo económico rentístico, subdesarrollado y dependiente. Se crea con esta situación una dura restricción externa: falta de divisas para dotar de bienes y servicios extranjeros a una economía adicta a las importaciones.

    Para suplir parcialmente esta contingencia se impone desarrollar estrategias que nos permitan elevar sustancialmente los niveles de exportación. En el menor tiempo posible, estamos obligados a alcanzar los niveles históricos en este rubro y, posteriormente, seguir expandiéndolo.

    Asimismo, se establece la necesidad histórica de iniciar un proceso de industrialización que, además de sustituir importaciones y, con ello, hacernos menos dependientes de los productos provenientes del exterior, logre diversificar las exportaciones y reducir nuestra vulnerabilidad frente a la volatilidad del mercado petrolero. Ahí están el Mercosur. PetroCaribe, el ALBA…, al alcance de nuestros productos.

    Para ello, es necesario la participación de todos los actores sociales: trabajadores, Gobierno, empresarios, profesionales, intelectuales, campesinos. Será el resultado de un gran esfuerzo nacional, que redundará positivamente en el desarrollo económico y social del país, así como en la estabilidad política de la nación.

    La tarea principal del gobierno consiste en derribar trabajas burocráticas y generar estímulos y confianza para el desarrollo de este sector de la economía.

    ¡No vamos a fallar!